Consejos de fotografía para principiantes

Fotógrafo: Juan Ignacio Torres

Entrevista escrita

“Me quiero asegurar de que marchas por el buen camino, y para eso déjame enseñarte aquello en lo que la mayoría de principiantes falla. Si realmente te interesa la fotografía, esto no será difícil.”

El modo manual

Por supuesto, el modo automático es más cómodo. Pero con este modo es la cámara quien decide qué foto se ha de tomar. Tu cámara no puede distinguir entre un niño sonriente o un anochecer en la playa… ella sólo es una máquina y no sabe qué está fotografiando. Cuando disparas en modo automático, la cámara simplemente realiza un cálculo, una medición de luz, y compone la imagen según su mejor cálculo posible.

Pero lamentablemente, esos cálculos no siempre coinciden con lo que el fotógrafo ve con sus propios ojos, y con la imagen que le gustaría obtener. ¿Cuál es el problema? No hay ningún problema, es sólo que la fotografía es arte, y no matemática.

Si de verdad quieres aprender fotografía, debes comenzar a confiar en tu propio ojo crítico. ¿Te gustan los colores que ves? ¿Los ángulos? ¿Los contrastes? Olvídate de si tu cámara indica buena exposición (iluminación) o mala exposición. ¿Qué ves tú?

El modo manual es la única manera de obtener el color que deseas, el contraste, la iluminación, el ángulo… y resaltar la parte principal de la fotografía.

¿Quieres aprender de verdad?

Si sólo quieres presionar un botón, entonces no necesitas aprender fotografía. Componer una imagen es similar a componer un cuadro, hay variables por considerar, y depende que tanto esfuerzo le pongas, son los resultados que obtendrás.

En síntesis, no se puede aprender fotografía con modos automáticos! Es necesario que aprendas a controlar los parámetros de exposición, equivocándote una y otra vez (y estropeando muchas fotos), mientras aprendes de ello.

Ya deberías estar poniendo el modo M (manual) en tu cámara. Con este modo eres tú quien controlará la apertura, la velocidad y el ISO. Practica hasta que consigas buenos resultados, aunque eso implique perder muchas fotos en el camino (y algo de tiempo, claro).

Pero déjame darte un consejo, practica en modo Manual sólo cuando tienes tiempo y estás relajado. Este modo te obliga a usar tu cabeza, reflexionar sobre lo que estás haciendo, y si estás apurado no aprenderás nada. Es más, hasta puede ser contraproducente, te frustrarás rápidamente. Tienes que tomártelo con calma.

Y si crees que no estás listo para saltar al modo Manual, utiliza los modos de prioridad, AV y TV en Canon, y A y S en Nikon, los cuales te permiten controlar una variante, velocidad o apertura, y dejar la otra en modo automático. Estos modos te permiten concentrarte en perfeccionar o bien la apertura, o bien la velocidad, cada una por separado.

No obstante, para las ocasiones clave, en que te quieras garantizar buenos resultados, como una celebración o un evento especial, y aún no te desenvuelves bien con el modo M, o los modos de prioridad, puedes usar el modo Auto. Nada va a pasar, el mundo no se va a terminar.

Ahora bien, si realmente quieres aprender fotografía, cada vez que tengas tiempo practicarás en modo Manual y pronto descubrirás algo que muchos desconocen… que manejar la cámara en Manual es casi tan sencillo como en automático, pero con la ventaja de obtener fotografías profesionales de calidad.

Dominar lo básico

comenzar-fotografiaTu cámara tiene montones de botones y tu manual montones de páginas. Sin embargo, muchas cosas son inicialmente prescindibles, y merece la pena ir avanzando de forma paulatina y ordenada.

Comienza con lo importante, y deja lo demás para más adelante, que no hay ninguna prisa:

Lo primero y principal, debes aprender a controlar la exposición mediante la apertura (del diafragma) y la velocidad (del obturador). Ellos son los que controlan la cantidad de luz que ingresa en tu cámara y debes saber cómo dominarles.

Aunque la sensibilidad ISO tradicionalmente (herencia de las cámaras analógicas) no se le ha dado tanta importancia, a efectos prácticos, tiene la misma que los otros dos. Sólo que es doblemente fácil de configurar (en la mayoría de los casos vas a dejarlo en 100 o 200).

Olvídate de opciones avanzadas… de los modos de enfoque, tipos de medición de luz, de los menús interminables, la compensación del flash, etc etc. Comienza dominando la exposición, sólo la exposición y no te satures con otros elementos. A fin de cuenta, esta es la base misma de la fotografía.

Ya cuando necesites un poco más, aprende a identificar los distintos tipos de luz a tu alrededor y a configurar el balance de blancos para que tus imágenes representen los colores de la escena de manera fiel y realista (y no se vean muy azuladas o anaranjadas).

Luego si puedes ocuparte de la composición de tus tomas. Aprende a seleccionar un punto de interés en tu escena y a encuadrar sin que sobre o falte información.

Si te lo propones…

Si te propones seguir los pasos recomendados para una exposición y composición adecuada cada vez que salgas a fotografiar, pronto lo incorporarás naturalmente y notarás grandes diferencias en tus imágenes. Pero este es un proceso gradual, hasta puede llevarte varios minutos hacer cada disparo.

“No te apresures, aprovecha cada momento. Enfrenta cada etapa de manera relajada, tomate el tiempo para practicar cada una de estas cosas y asegúrate de incorporarlas correctamente. Luego habrá tiempo para el resto, por ahora piensa que necesitas comenzar con el pie derecho y nada más.”

Mucho éxito,
Juan Ignacio Torres

Juan Ignacio Torres es fotógrafo profesional y maestro de fotografía. Su enseñanza se extiende al mundo virtual a través de su página web y su lista de correo. Para ver su trabajo visita su blog y facebook:

http://manualdetecnicafotografica.com/blog/

https://www.facebook.com/ManualdeTecnicaFotografica/

Leyenda de terror: La esposa que vino del mas allá

Esta historia que voy a relatar le sucedió a un doctor llamado Bruno Ruiz que era muy amigo de la familia Ramírez, mi familia. En una época el doctor estuvo muy vinculado con mi papá porque trabajaban juntos en una clínica, mi papá también era médico. Los Ruiz siempre iban a nuestra casa o nosotros a la de ellos, que estaba situada en la Colonia Roma, en la Ciudad de México.

Un nefasto día, murió la señora Ruiz, doña Clarita como le decían de cariño pues era muy buena y solidaria con todos. Ni que decir tiene que el doctor Bruno se vio muy afectado con la muerte de su esposa a la que adoraba, no solamente porque era muy buena y llevaba muy bien la casa, sino porque le ayudaba en sus tareas médicas y le tenía sus archivos ordenados y al corriente, aparte de que era la encargada de llevarle la agenda de citas. A partir de que ella murió, él la soñaba a cada rato, la sentía a su lado a todas horas, y podía sentir su olor cerca, alrededor de su mesa de trabajo.

La pareja contaba con un hijo, Alfredo, joven de veinticinco años que había estudiado Letras Hispánicas y estaba a punto de pasar su examen profesional. En una ocasión, para titularse, Alfredo necesitaba forzosamente unos papeles. Padre e hijo los buscaron por toda la casa. Abrieron cajones, baúles, cajas, y nada, los papeles no aparecían. La búsqueda duró más de cuatro días. Bruno estaba desesperado pues él los había guardado, pero como la esposa ya no estaba en este mundo, a saber dónde los había dejado. En el colmo de la desesperación Bruno volvió la cara al Cielo e imploró: ¡Querida Clarita, perdóname el desorden de mis cosas, y ayúdame, esposa querida, dime por favor donde se encuentra esos papeles tan importantes!

Dichas tales palabras, el cuarto donde se encontraba Bruno se oscureció y una hermosa luz apareció en un rincón. De la luz salió Clarita vestida de blanco y le señaló al doctor el lugar donde se encontraban los tan buscados papeles. El doctor abrió la cómoda señalada y los encontró. Al volver la cabeza hacia su esposa para agradecerle el favor y hablar con ella, la mujer había desaparecido; sólo había quedado el suave aroma a rosas que siempre se desprendía de doña Clarita.

Sonia Iglesias y Cabrera

fuente: http://www.nuestrasleyendasdeterror.com/

Leyenda mexicana: La princesa y el cerro

El Cerro del Topo Chico se encuentra en el estado de Nuevo León. En realidad se trata de un volcán inactivo de mil ciento setenta y cinco metros sobre el nivel del mar del cual afirman que es un “volcán de aire”, ya que posee un hueco por donde saca aire. Es además famoso por su virtuosa Agua Mineral Topo Chico, que surge de sus manantiales de aguas termales.

Este volcán como todo el que se precie, tiene su leyenda en la que se cuenta que una princesa mexica se encontraba muy enferma; los tícitl, no sabían de qué enfermedad se trataba, pues era muy extraña. Su padre Moctezuma Ilhuicamina estaba desesperado por la condición de su hija, a la que adoraba y sufría mucho al verla tan postrada. Desesperado, el tlatoani consultó con sus sabios sacerdotes, quienes le dijeron que en tierras lejanas hacia el norte existía un manantial de aguas termales que curaban muchas enfermedades si uno se bañaba en ellas o las bebía.

Inmediatamente, Moctezuma organizó una expedición para que su hija fuese llevada en nadas, hasta el maravilloso lugar de las aguas termales. Después de muchos días, la caravana llegó a un hermoso y verde valle rodeado de montañas y donde se encontraba un cerro en forma de topo del que brotaban aguas de un manantial. En seguida, la princesa, ayudada por sus esclavas y su aya, fue sometida a un baño y se le dieron cajetes conteniendo el agua milagrosa para que la bebiese. Este ritual se repitió durante varios días. Los sacerdotes y los guerreros que acompañaban a la joven en su largo viaje, aprovecharon también y bebieron y se bañaron en las límpidas aguas curativas.

Cuando regresaron a la Gran Tenochtitlan todos iban alegres, lozanos y más fuertes y, por supuesto, la princesa habíase curado de su extraña enfermedad. La noticia de tal prodigio corrió por todo el reino mexica y aun más allá, cobrando fama las maravillosas aguas que se encuentran en El Cerro del Topo Chico.

Gracias a Mitos-mexicanos.com, visita el sitio para ver mas leyendas mexicanas

La Fotografía Réflex con tono de humor y diversión

Aparte de ser muy técnico y desperdiciador de tiempo, la fotografía es divertido la mayoría de las veces. Sobre todo porque amor de fotógrafos tomando fotos creenque la gente les encantará y en parte porque el sentido del fotógrafo del humorpuede representar de algunas de las fotografías que decide tomar y el ángulo decideatacar desde. Eso es exactamente lo que el post de hoy va a ser sobre humor fotografía.
Nos encanta reír tanto como la persona siguiente, por lo tanto, nos encanta las humorfotos igualmente. Las fotografías que vamos a compartir con ustedes hoy songraciosos, humor y no dejes de poner una sonrisa en su cara.
Usted encontrará algunas de las fotografías tomadas más creativamente humorísticasen este post. La fotografía son graciosos por el momento, ángulo o situación sontomados en.
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Cuento del Lobo

Cuento corto El lobo que cree que la Luna es queso. Cuento corto de España.

Andaba el lobo muy hambriento y ya no sabía que hacer para coger algún animal para comerselo. Y por hay encuentrasé con la zorra y le dice:

— Oiga usted, señora zorra, que me la voy a comer.

Y la zorra le dijo:

–Pero mire usted, que estoy muy flaca. No soy más que huesos y pellejos.

–No, que usted estaba muy gordita el pasado año.

–El año pasado si que estaba gordita, pero ahora tengo que darles de mamar a mis cuatro zorritos y apenas hallo bastante para crear leche para ellos.

–¡Que no me importa!, la dijo el lobo.

Y iba a darle la primera mordida, cuando la zorra le dijo:
–Deténgase usted, por dios, señor lobo. Mire que yo se donde vive un señor que tiene un pozo lleno de quesos.

Y se fueron la zorra y el lobo a buscar los quesos. Y llegaron a una casa y pasaron unas tapias y llegaron ande el pozo, y la Luna se reflejaba en el agua y parecía un queso. Y se asomó la zorra y volvió y le dijo al lobo:

–¡Ay amigo lobo, que el queso es grandón! Mire asomesé usted.

Y se asomó el lobo y vió la Luna y creyó que era un queso grandón. Pero el lobo sospechoso ,la dijo a la zorra:

–Pues bueno, amiga zorra, entre usted por el queso. Y la zorra se metió en uno de los cubos y entró por el queso. Y desde abajo le gritaba al lobo:

–¡Ay, amigo lobo! ¡Que grandón está el queso! ¡No puedo con él! Venga usted a ayudarme a subirle.

–Pero no puedo yo entrar — la decía el lobo–. ¿Cómo voy yo a entrar? Súbalo usted sóla.

–Y la zorra le dijo:

–Pero no sea usted torpe. Metasé usted en el otro cubo y verá como así entra fácilmente.

Y se metió la zorra entonces en el cubo ande había bajado. Y el lobo se metió en el otro cubo y, como pesaba más, se deslizó para abajo y la zorra subió para arriba. Y hay se quedó el lobo buscando el queso, y la zorra se fue muy contenta a ver a sus zorritos.

Leyendas de México

Hay muchas leyendas que nos proporciona la cultura mexicana, algunas son bien famosas otras no tanto. Aqui te dejamos dos para que disfrutes. Y si quieres mas leyendas mexicanas visita este sitio web.

El Jinete sin Cabeza

Se dice que en un pueblo muy aislado de toda civilización se contaba la historia de un jinete que acostumbraba a hacer su recorrido por las noches en un caballo muy hermoso, la gente muy extrañada se preguntaba ¿que hombre tan raro por que hace eso?, ya que no era muy usual que alguien saliera y menos por las noches, a hacer esos recorridos.

En una noche muy oscura y con fuertes relámpagos desapareció del lugar, sin dar señas de su desaparición. Pasaron los años y la gente ya se había olvidado de esa persona, y fue en una noche igual a la que desaparecio, que se escuchó nuevamente la cabalgata de aquel caballo. Por la curiosidad muchas personas se asomaron, y vieron un jinete cabalgar por las calles, fue cuando un relámpago cayó e iluminó al jinete y lo que vieron fue que ese jinete no tenia cabeza. La gente horrorizada se metió a sus casas y no se explicaban lo que habían visto…

Estas son leyendas mexicanas interesantes:

Leyenda Maya Prehispánica, La Piel del Venado

Los mayas cuentan que hubo una época en la cual la piel del venado era distinta a como hoy la conocemos. En ese tiempo, tenía un color muy claro, por eso el venado podía verse con mucha facilidad desde cualquier parte del monte. Gracias a ello, era presa fácil para los cazadores, quienes apreciaban mucho el sabor de su carne y la resistencia de su piel, que usaban en la construcción de escudos para los guerreros. Por esas razones, el venado era muy perseguido y estuvo a punto de desaparecer de El Mayab.
Pero un día, un pequeño venado bebía agua cuando escuchó voces extrañas; al voltear vio que era un grupo de cazadores que disparaban sus flechas contra él. Muy asustado, el cervatillo corrió tan veloz como se lo permitían sus patas, pero sus perseguidores casi lo atrapaban. Justo cuando una flecha iba a herirlo, resbaló y cayó dentro de una cueva oculta por matorrales.
En esta cueva vivían tres genios buenos, quienes escucharon al venado quejarse, ya que se había lastimado una pata al caer. Compadecidos por el sufrimiento del animal, los genios aliviaron sus heridas y le permitieron esconderse unos días. El cervatillo estaba muy agradecido y no se cansaba de lamer las manos de sus protectores, así que los genios le tomaron cariño.
En unos días, el animal sanó y ya podía irse de la cueva. Se despidió de los tres genios, pero antes de que se fuera, uno de ellos le dijo:
—¡Espera! No te vayas aún; queremos concederte un don, pídenos lo que más desees.
El cervatillo lo pensó un rato y después les dijo con seriedad:
—Lo que más deseo es que los venados estemos protegidos de los hombres, ¿ustedes pueden ayudarme?
—Claro que sí —aseguraron los genios. Luego, lo acompañaron fuera de la cueva. Entonces uno de los genios tomó un poco de tierra y la echó sobre la piel del venado, al mismo tiempo que otro de ellos le pidió al sol que sus rayos cambiaran de color al animal. Poco a poco, la piel del cervatillo dejó de ser clara y se llenó de manchas, hasta que tuvo el mismo tono que la tierra que cubre el suelo de El Mayab. En ese momento, el tercer genio dijo:
—A partir de hoy, la piel de los venados tendrá el color de nuestra tierra y con ella será confundida. Así los venados se ocultarán de los cazadores, pero si un día están en peligro, podrán entrar a lo más profundo de las cuevas, allí nadie los encontrará.
El cervatillo agradeció a los genios el favor que le hicieron y corrió a darles la noticia a sus compañeros. Desde ese día, la piel del venado representa a El Mayab: su color es el de la tierra y las manchas que la cubren son como la entrada de las cuevas. Todavía hoy, los venados sienten gratitud hacia los genios, pues por el don que les dieron muchos de ellos lograron escapar de los cazadores y todavía habitan la tierra de los mayas.